Nigro Notaro Viajes

DESDE BARCELONA AL NORTE DE ESPAÑA EN AUTO

DESDE BARCELONA AL NORTE DE ESPAÑA EN AUTO

Te mostramos un breve recorrido por el norte de España, la idea es alojarse en pequeños pueblitos, visitando las ciudades importantes, alojándose solo en aquellas que por su belleza e importancia son inevitables.

 
El recorrido es breve porque se necesitan al menos tres noches extras , pero como todos los viajes son indicados bajo la propia experiencia este es el que pudimos armar por los tiempos que tenemos
El recorrido en km en forma diaria no supera los 200 km, salvo el inicio en Barcelona  a san sebastian  571 KM , y el regreso desde vigo a Madrid 590 KM 

DESTINO: BARCELONA / SAN SEBASTIAN
DISTANCIA 571 KM 
Inicio temprano en Barcelona,  para Vista en el camino pamplona 485 km  
Recomendación, visitar desde San Sebastián hondarribia 
 
 
DESTINO  SAN SEBASTIAN /  SANTILLANA DEL MAR 
DISTANCIA: 220 KM 
RECOMENDACIÓN: visitar en el día Bilbao 102 km y si es posible castro urdiales 32 km hacia el norte, luego continuar a Santillana del mar 95 km 
 
 
DESTINO: SANTILLANA DEL MAR  /CUDILLERO 
DISTANCIA 201 KM
RECOMENDACIÓN: Visitar en el camino  el pueblito de Lastres  101 km y luego continuar a cudillero, también es muy lindo Gijón  o bien si preferimos desviarnos dejar la costa y Visitar Covadonga 
 
 
DESTINO CUDILLERO / SANTIAGO DE COMPOSTELA
DISTANCIA 248 KM, 
RECOMENDACIONES: el camino recto pasa la mitad entre Betanzos hacia el norte desviándose (210) y desde ahí a Santiago de Compostela 70 km.
O bien recorrer la Ciudad de  Lugo hacia el sur. 173 km, siendo patrimonio nacional de la UNESCO por su parte amurallada y luego continuar a Santiago 104 km 
Conocer desde Santiago de Compostela Finisterre es una opción si no estás cansado de andar ya que son 87 km
 
 
DESTINO: SANTIAGO DE COMPOSTELA / VIGO 
DISTANCIA 87 KM 
Recomendaciones: visitar las rías Bajas, isla de toja  ría Aroza y Pontevedra 
 
 
DESTINO: VIGO SALAMANCA MADRID 
DISTANCIA A MADRID 590 KM 
RECOMENDACIÓN: si quieres en el camino salamanca es una opción para visitar distante a 410  alargando un poquito el recorrido, salamanca Madrid km 216 km
 

 
SAN SEBASTIAN 
 
Donostia – San Sebastián es una hermosa, elegante y señorial ciudad abierta al mar; su bahía de La Concha es una de las más bellas de España, propiciando que se denomine a la ciudad “la Perla del Cantábrico”. Su calidad de vida, su activa vida cultural y la fama de su gastronomía la han convertido en el mejor Destino de Calidad Turística de España en 2011.
Proponemos empezar con lo que ver en Donostia con una intensa visita a la ciudad por la plaza Easo, en el ensanche donostiarra. Como el recorrido es bastante extenso, se puede dividir en dos etapas, según las necesidades del viajero. A la plaza Easo se puede acceder en coche (existen varios parkings en los alrededores), en tren o en tranvía, además de en autobús. Está en la zona centro de la ciudad, fruto del ensanche decimonónico, y por tanto ofrece una amplia colección de edificios del siglo XIX, muchos de ellos modernistas, que son un buen reflejo de la época dorada de San Sebastián, cuando fue conocida como “la Pequeña París” o “la París del Sur”. Desde la plaza nos encaminaremos por la calle de Easo hacia la playa de La Concha, haciendo nuestra primera parada en el Koldo Mitxelena Kulturunea, un centro cultural de la Diputación guipuzcoana que organiza frecuentemente exposiciones, entre otras actividades. Próximo a esta institución se encuentra la Catedral del Buen Pastor, edificio neogótico de inspiración germánica erigido en 1897 que obtuvo la categoría de catedral en 1953. Del templo llama especialmente la atención su torre, sobre el pórtico de entrada, que con su remate en forma de aguja y su altura de 75 metros es visible desde casi toda la ciudad. Otro elemento de interés es la Cruz de la Paz que preside la fachada central, obra del escultor vasco Eduardo Chillida.
Desde la catedral, tomando la calle de San Martín, nos dirigiremos hacia el río Urumea para caminar en agradable paseo por su ribera, desde el paseo de los Fueros al de la República Argentina. A nuestro paso podemos apreciar los distintos edificios fin de siglo, como el del Hotel María Cristina, al lado del Parque Okendo, que aloja cada año a las estrellas de cine que acuden al Festival de San Sebastián, o el Teatro Victoria Eugenia, una edificación neoplateresca que ha sido testigo de los más importantes acontecimientos de la vida cultural de la ciudad, como el propio Festival, que hizo que sus butacas fueran ocupadas por personalidades del mundo del espectáculo como Alfred Hitchcock, Woody Allen, Meryl Streep o Richard Gere.
También son de interés y una característica estampa de Donostia los puentes de diversas épocas que, sucesivamente, salvan el río. Los más importantes son el Puente de María Cristina (1903-1904), el más bello de todos ellos, de estilo ecléctico y decorado con esculturas de Mariano Benlliure; el Puente de Santa Catalina (reconstruido en 1872); y, finalmente, ya en la desembocadura, el modernista Puente de Zurriola (1921), con sus características farolas de influencia modernista austriaca. Cruzando este último pasaremos al barrio de Gros; a la Playa de Zurriola, que es, de las tres que posee la ciudad, la más indicada para hacer surf y la única que, desde 2004, permite el nudismo; y, por supuesto, al moderno y emblemático edificio del Palacio de Congresos del Kursaal (1999), diseñado por Rafael Moneo, que con sus más de 10000 paneles de cristal traslúcido y su estructura de doble cubo se ha convertido en el icono de la San Sebastián moderna.
Volviendo atrás en nuestros pasos para atravesar de nuevo el Puente de Zurriola, nos encaminaremos desde la alameda del Boulevard hacia el Casco Viejo, desplegado entre esta y el Monte Urgull, en el lugar en el que se ubicaba la antigua muralla. El Casco Viejo aglutina la zona de mayor ambiente de la ciudad con sus calles estrechas y sus imprescindibles bares de tapeo y copas, pues no hay que olvidar que esta urbe es la que más estrellas Michelin tiene por metro cuadrado, con lo que disfrutar de su gastronomía es también disfrutar de la ciudad. Paseando por él podemos encontrar la Plaza de la Constitución, plaza porticada y con balcones corridos en tres de sus lados, que sirvió como antiguo coso taurino, como atestiguan los números pintados en cada balcón; la Iglesia Parroquial de San Vicente (principios del siglo XVI), el monumento más antiguo de la ciudad, de estilo gótico, que se combina con la escultura moderna en su fachada lateral, donde se ubica La Piedad de Jorge Oteiza (1999); y la Basílica de Santa María del Coro, del siglo XVIII, con su riquísima portada de estilo rococó que preside todo el recorrido de la Calle Mayor.
También de obligada visita es el Museo de San Telmo, próximo a la basílica y abierto a la Plaza Zuloga. Se ubica en un antiguo convento de padres dominicos del siglo XVI y reabrió sus puertas en 2011 tras una exhaustiva reforma. El museo ilustra la historia y la evolución de la sociedad vasca mediante una excelente muestra etnográfica y audiovisual y una exposición de obras de arte de grandes autores, como Jorge Oteiza y el propio Ignacio Zuloaga. Resulta impresionante la nave de la iglesia del convento, recubierta por 17 enormes lienzos pintados por el artista José María Sert, que explican en tono épico aspectos de la historia de los guipuzcoanos. Se trata de la mejor visita cultural de la ciudad, puede ocuparnos en un día de lluvia durante hasta cuatro horas por un precio muy económico.
En las inmediaciones del casco viejo, encontramos el Puerto, donde viejos barcos pesqueros conviven con nuevas embarcaciones de recreo mientras las redes de pesca rotas se tejen a mano en plena calle. El paseo del puerto culmina con una visita al Acuario y al Museo Naval, ubicado en la antigua casa-torre del Consulado (s. XVIII).
Antes de continuar nuestra visita a la ciudad podemos subir al Monte Urgull desde Santa María del Coro o desde el mismo puerto. El lugar ofrece un agradable paseo hasta su cima, coronada con una escultura del Sagrado Corazón y dotada de una espectacular panorámica de San Sebastián. En él podemos ver el Castillo de la Mota, antigua fortificación medieval actualmente ocupada por la Casa de la Historia; el Cementerio de los Ingleses, uno de los puntos más románticos de la villa, inmóvil testimonio del papel de las tropas inglesas en sus diferentes asedios; y las Baterías de las Damas y del Gobernador. A nuestro descenso, podemos recuperar las fuerzas degustando alguno de los exquisitos pintxos a la venta en los locales del casco viejo, aunque la elección de tan suculento manjar sea difícil a la vista de las rebosantes barras de los bares donostiarras.
Tras haber recuperado fuerzas, o ya en una segunda etapa de nuestra visita a Donostia, podemos continuar en agradable paseo por las playas de La Concha y Ondarreta, esta última considerada durante mucho tiempo como la más aristocrática de la ciudad. A las tres playas mencionadas hasta el momento, que hacen de San Sebastián un destino turístico por excelencia de la costa cantábrica, hay que sumarles, especialmente en época estival, la pequeña playa de la Isla de Santa Clara, en el centro de la bahía.



La Concha es una de las playas urbanas más famosas de España, símbolo inequívoco de San Sebastián. En su paseo marítimo podremos encontrar su conocidísima barandilla, sus clásicas farolas, los dos relojes del siglo XIX o el Balneario de la Perla del Océano, una antigua casa de baños de madera construida en tiempos de la belle époque donostiarra y actualmente reconvertida en un centro de talasoterapia, con restaurantes y una conocida discoteca. Iniciaremos el recorrido en un extremo de esta playa, junto al Bulevar, donde se encuentran el Ayuntamiento(1887, con función como tal desde 1947), antiguo casino de estilo modernista, junto a los Jardines de Alberdi Eder; y el vecino Real Club Náutico (1930), ejemplo de arquitectura racionalista cuya estructura se asemeja a la de un barco. Un poco más adelante, a la altura de la primera rampa que desciende al arenal destaca el Hotel de Londres, otro edificio representativo de la belle époque donostiarra, con una elegante fachada de reminiscencias francesas e inglesas y remate en cúpula.
La playa de La Concha termina en el Pico del Loro, un promontorio rocoso sobre el que se alza el Palacio de Miramar, construcción de estilo inglés que fue mandada levantar por la reina María Cristina de Habsburgo. El palacio, que ahora acoge los cursos de verano de la Universidad del País Vasco, está rodeado de un bello parque abierto al público diseñado por Pierre Duchase. Después del Pico del Loro nos encontraremos con la playa de Ondarreta y con el Barrio de El Antiguo, inundado de magníficos chalets, los cuales reflejan el poder adquisitivo de los antiguos veraneantes en la villa. En el otro extremo se alza el Monte Igueldo, en cuya parte alta podemos encontrar un anacrónico Parque de Atracciones de principios de siglo XX que hace sonreír a cualquiera que llega hasta él, andando o en funicular. Si ascendemos hasta el mismo, podremos disfrutar de una impactante panorámica de la ciudad, sobre todo si coincide con la hora del atardecer, cuando se encienden los faroles que iluminan los paseos de la Concha y Miraconcha y el mar refleja el óvalo de las playas como una diadema dorada que ciñe la ciudad.
Por último, nuestra visita a San Sebastián finalizará a los pies del Igueldo, donde se halla uno de los puntos más emblemáticos y visitados de la villa: el famoso grupo de esculturas del Peine del Viento (1977), del escultor Eduardo Chillida, tres estructuras de hierro que emergen de la roca retorciéndose en su abrazo y lucha constante contra el aire y contra el mar.
 
 
 
SANTILLANA DEL MAR – Cantabria

En la costa occidental de Cantabria se encuentra uno de los más preciados tesoros culturales de la región: Santillana del Mar. Ubicada a unos 30 kilómetros de Santander, es el museo vivo de una villa medieval desarrollada en torno a la colegiata de Santa Juliana. El conjunto histórico-artístico de Santillana se puede visitar únicamente de pie.
El pueblo se abre camino hacia el norte a través de la calle de Santo Domingo y luego se bifurca en forma de “Y”: la calle de Juan Infante, que conduce a la plaza de Ramón Pelayo, y otra que se dirige hacia la Colegiata. En la plaza de forma triangular se emplazan algunos de los edificios más representativos: la casona de los Barreda-Bracho del siglo XVIII; las casas Del Águila y La Parra; el Ayuntamiento; la Torre de Don Borja y la Torre del Merino del siglo XIV, que es el edificio más antiguo, residencia fortificada de los merinos o administradores de los intereses soberanos.
La calle del Cantón presenta un pintoresco conjunto de casonas de los siglos XV al XVII y, hacia el final de la calle, se ubica la Colegiata, el monumento religioso más importante del románico en Cantabria.







CUDILLERO – Asturias

Es complicado quedarse con un único pueblo asturiano cuando se viaja por la ruta costera. Sin embargo, hay un lugar que te atrapa en el instante en que ponés un pie en él: Cudillero. Sus coloridas casas descansan sobre la ladera dibujando un paisaje escalonado con unas vistas inmejorables al mar Cantábrico.
Para conocer y vivir este pueblo, se recomienda rodear la costa hasta su faro, obtener la mejor vista panorámica desde el mirador de la Garita-Atalayay luego compararla con las del mirador de Cimadevilla. Además, a pocos kilómetros se ubican playas tan insólitas como Gueirua o los abruptos acantilados de Cabo Busto.








Conoce la historia de Santiago, una ciudad milenaria
 
Con anterioridad al hallazgo, en el lugar donde se ubica la ciudad histórica, conocido antaño como monte Libredón, parece ser que se asentaba una villa romana –creencia que avalan excavaciones arqueológicas-, cuya vida se prolongaría hasta el siglo VII. Seis siglos antes (en la primera centuria) se habría levantado, además, junto al enclave un mausoleo donde, según la leyenda, los discípulos del apóstol Santiago Teodoro y Atanasio habrían enterrado sus restos. La tradición cristiana y oral apuntaba que el Apóstol había predicado en vida en el conocido finis terrae hispano y que, tras regresar a Palestina y ser decapitado, sus seguidores habrían querido traer su cuerpo a este lugar, el más lejano donde evangelizó.
Los restos del Apóstol Santiago
 
La historia de Santiago de Compostela da un salto hasta el siglo IX, cuando el ermitaño Paio ve -en un año indeterminado, ubicado entre el 813 y el 830-, cómo unas luces –o estrellas- iluminan unas ruinas de una necrópolis antigua. El eremita avisa del hallazgo al obispo Teodomiro, de la vecina Iria Flavia, quien examina el lugar e identifica los restos del sepulcro iluminado como los del Apóstol y comunica el descubrimiento al monarca del reino astur-galaico, Alfonso II. Ante el hallazgo, el rey no duda en emprender camino hacia Santiago, figurando para la historia como el primer peregrino y sentando las bases del posteriormente conocido como Camino Primitivo. Nada más llegar a Santiago de Compostela, funda sobre el edículo una primera iglesia y ordena construir un monasterio para los monjes que deberían custodiar el templo y los restos del Apóstol. Se trata del monasterio de San Paio, que en la actualidad permanece en las inmediaciones de la Catedral de Santiago habitado por monjas de clausura.



La primitiva iglesia, consagrada en el año 834, permanecería en pie tan solo cuatro décadas, ya que en el 874, y tras peregrinar también a Santiago, el monarca Alfonso III ordena construir una mayor. La original comenzaba a quedarse pequeña ante el reguero de caminantes que, conocedores del milagro, empezaban a acercarse al lugar, ayudando a cimentar una primera urbe. Arranca entonces la construcción de un segundo templo, levantado con muros de mampostería y previo a la actual catedral.
Se inician las obras de la catedral románica
 
Santiago daba sus primeros pasos para convertirse en faro espiritual de Europa, lo que atraía al núcleo diversas riquezas. Conocedor de ello, el caudillo musulmán de Al Ándalus, Almanzor, arrasa la ciudad en el año 997 aunque respeta el sepulcro apostólico. La leyenda recuerda que fueron prisioneros cristianos quienes, tras la incursión, cargaron con las campanas del templo compostelano hasta Córdoba.
 
Tras este hecho y, a partir de la reconstrucción del núcleo y del propio templo, tiene lugar la expansión urbana de Santiago. Se levantan unas murallas fortificadas que definen el contorno de la ciudad histórica y ya se prepara el terreno para que, en el año 1075, comiencen las obras de una iglesia de mayores proporciones, acorde al dinamismo de las peregrinaciones. Gracias al inicial impulso del obispo Diego Peláez y del rey Alfonso VI y, sobre todo, al empuje de Diego Xelmírez, primer arzobispo de Compostela y artífice de la transformación de la ciudad, se inician las obras de la catedral románica, un templo levantado según los cánones de las grandes iglesias de peregrinación que había en el país galo.



Corría el siglo XII, para muchos historiadores, el de mayor esplendor de la historia compostelana. El Camino Francés concentraba miles de romeros en su incesante goteo avivado por la publicación del Códice Calixtino, primera guía de peregrinación hacia Santiago. La catedral avanzaba, además, con paso firme y en su edificación se involucraban los mejores constructores de su tiempo, como el maestro Mateo, autor del sublime pórtico de la Gloria, obra cumbre del románico.
Se funda la centenaria Universidad
 
Tras la consagración de la catedral en el año 1211, se consolida la época dorada de la peregrinación a Compostela, un auge de transeúntes y un fervor religioso que también modifica el devenir de la ciudad. Fuera del casco histórico, extramuros, se ubican varios conventos de diversas órdenes, como el de Santa Clara o el de Belvís, lo que contribuye a expandir el núcleo. Ya en el entorno del templo se asientan varios gremios, trabajadores cuya vida gira también en torno a los caminantes. Los concheiros, que vendían las conchas que avalaban el haber hecho la peregrinación, son tan solo un ejemplo. En cada calle florecía un rico comercio (como los caldereros, en la Calderería, o los orfebres, en la plaza de Praterías), lo que dinamiza la vida compostelana de la Edad Media.
 
Tras los siglos XIV y XV, de cierta carestía económica para el poder eclesiástico compostelano, en el año 1495 tiene lugar otro de los grandes hitos de la ciudad. Un notario compostelano crea con el apoyo del abad de San Martín Pinario una escuela para pobres conocida como Estudio de Gramática, germen de la posterior Universidad. El centro académico universitario, uno de los más antiguos del mundo, fue potenciado principalmente por el arzobispo Alonso de Fonseca y, hoy en día, aún es uno de los grandes ejes sobre los que pivota la vida compostelana. En el siglo XVI Santiago prosigue con su desarrollo urbanístico y es durante estos años cuando se levantan los principales conjuntos que rodean a la catedral. Entre ellos destaca el antiguo Hospital Real, hoy Hostal dos Reis Católicos, mandado construir por los monarcas Isabel y Fernando para prestar ayuda y atención a los peregrinos.



En el siglo XVII, y a pesar de que el ritmo de las peregrinaciones se ralentiza, la ciudad vive, sin embargo, su mayor revolución estética. El voto de Santiago, una injusta renta medieval que diversos reinos cristianos de España debían pagar al arzobispado compostelano como compensación por la “decisiva” ayuda del Apóstol en la batalla de Clavijo -que resultó de gran importancia para el rumbo de la Reconquista-, permitió sufragar las grandes obras de este siglo (el impuesto se mantuvo en vigor hasta el siglo XIX). En la catedral se transforma el altar mayor, se “abre” la Puerta Santa y, sobre todo, se culmina el templo con la gran fachada barroca de la plaza del Obradoiro, la estampa más fotografiada de la basílica. Fuera de ella también se consolidan de forma definitiva las plazas y casas nobles que la rodean, como sucede en el propio Obradoiro con la construcción del pazo de Raxoi, sede actual del Ayuntamiento.
El declive y renacimiento de las peregrinaciones
 
Tras décadas de avatares religiosos y políticos, en las que la mitra compostelana pierde poder e influencia y durante las que las peregrinaciones a Santiago entran en un progresivo declive, un hecho permite invertir la tendencia. En el año 1879 se redescubren las reliquias del Apóstol en la catedral, perdidas desde el siglo XVI, tras haber sido ocultadas ante el temor de que corsarios ingleses pudieran llevárselas. Se inicia su búsqueda y se localizan unos huesos en la actual capilla de la Magdalena. El papa León XIII confirmaría su autenticidad tan solo cinco años después a partir de una bula que logró revitalizar el número de caminantes hacia Santiago.
 
A lo largo del siglo XX, Compostela (topónimo que para muchos proviene de “campus stellae”, ‘campo de la estrella’ que iluminó el sepulcro del Apóstol) se confirma como un importante núcleo cultural, espiritual, académico y político y el Camino de Santiago vuelve a resurgir. A ello contribuye un hecho decisivo para la localidad: su designación en los años ochenta como sede de la Xunta de Galicia (Gobierno gallego) y de las instituciones autonómicas, convirtiéndose en capital política y administrativa de la comunidad. Santiago experimenta y vive desde entonces un fuerte impulso, reforzado por un nuevo auge del Camino.
 
En las últimas décadas la ciudad atesora, además, varios reconocimientos entre los que destaca el haber sido designada en 1985 patrimonio cultural de la humanidad por UNESCO. Entre sus valores se destacó, y aún destaca, su belleza urbana, su integridad monumental y su significación espiritual como santuario apostólico.
 
 
Vigo en un día



Todo lo que la ciudad ofrece en 24 horas
Esta escapada a Vigo en un día te permitirá disfrutar de la ciudad y acercarte a su historia, arquitectura, sus paisajes, su comercio y su gastronomía. Se trata de una variada ruta de un día en la que disfrutarás de la esencia del Vigo urbano.
Si vas a pasar solo un día en Vigo, comienza la jornada tomando un café en alguna de las terrazas de la calle del Príncipe. Allí puedes aprovechar para hacer una parada en el Museo  de Arte Contemporáneo de Vigo (MARCO), o ir de compras por los variados establecimientos comerciales de Vigo que se dan cita en esta emblemática calle.
Además, estarás a un paso de la milla de oro cultural de Vigo, una manzana en la que están la mayor parte de fundaciones y centros culturales de Vigo. En un día no podrás verlos todos, pero sí alguna de sus exposiciones más interesantes.
¿Cansado de compras y museos? Sigue Policarpo Sanz hasta el final, y adéntrate en el barrio histórico de Vigo. Entra por la hermosa Plaza de la Constitución para tomar el aperitivo. Luego, para comer, o bien elige uno de los restaurantes típicos de Vigo que hay en la zona o baja hasta la mítica Calle de las Ostras de Vigo: Allí podrás degustar uno de los manjares más preciados del sur de Galicia.
Si estás en Vigo con tu familia, el plan de la tarde puede ser un tour en el bus turístico de Vigo, con el que descubriréis algunos de los rincones más bellos de la ciudad. Si estás con amigos o con tu pareja, camina desde el barrio histórico al Monte de O Castro y disfruta de una de las mejores puestas de sol de Galicia, con impresionantes vistas a la Ría de Vigo. 
Termina el día bajando hacia el mar, al entorno de La Alameda y Montero Ríos, una calle peatonal y señorial en pleno Ensanche, con algunas de las mejores terrazas del centro de Vigo, donde podrás despedirte de nuestra ciudad a lo grande.
Pistas y recomendaciones: 
Tendrás toda la programación de los museos de Vigo, llamando, una vez estés en Vigo, al número gratuito de información local 010
Las ostreras de A Pedra están todas las mañanas.
 
 
Madrid , si ya conoces la ciudad , te aconsejamos visitar Toledo 
 
 
 
Toledo: la ciudad de las tres culturas



El siguiente destino en nuestra ruta es Toledo. Esta urbe es conocida como la ciudad de las tres culturas, pues durante varios siglos cristianos, judíos y musulmanes convivieron dentro de sus murallas. Esta mezcla cultural se refleja en la arquitectura: sinagogas, mezquitas e iglesias adornan sus calles estrechas. Son muchas las cosas que se pueden ver y hacer en esta ciudad. La catedral es uno de los edificios de mayor relevancia histórica. También destacan sus sinagogas, pues cuenta con dos de las tres que aún siguen en pie en España. La mejor manera de conocer Toledo es ir caminando por sus callecitas mientras nos encontramos con la pequeña mezquita del Santo Cristo de la Luz, la casa del Greco o su museo. En mayo de 1085 el rey Alfonso VI entró en la ciudad, consiguiendo la victoria en uno de los hechos bélicos más importantes de la Reconquista en España.