Nigro Notaro Viajes

Moscú, majestuosa e imponente

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Monumentos, arquitectura particular y exhibiciones de una cultura única.

Conocé detalles de la capital rusa.


Moscú tiene fama de ser una ciudad poco amigable para los turistas, ya sea por que todos los carteles y las señalizaciones están escritos en el alfabeto cirílico o por la "frialdad" de los propios moscovitas. La realidad es que, más allá de las percepciones, Moscú es una ciudad encantadora e interesante vale la pena recorrer para experimentar el verdadero sabor ruso.
 
Uno de los lugares más famosos y representativos de Moscú es el Kremlin. Es un complejo amurallado de 27 hectáreas que, en su interior, alberga 4 catedrales y 4 palacios, al igual que el museo "la armería" del Kremlin. En una típica visita se pueden ver plazas, cañones centenarios y exhibiciones de todo tipo de objetos relacionados con la historia rusa y los zares.
 
Este complejo es también la sede del gobierno ruso, donde se encuentran las oficinas del presidente, pero estos edificios oficiales no pueden ser visitados por los turistas. Un dato para tener en cuenta es que el Kremlin está cerrado los días jueves.
 
Del lado de afuera del Kremlin, se encuentra la icónica Plaza Roja, centro neurálgico de la ciudad y kilómetro cero de todas las carreteras que atraviesan al país más grande del mundo. Junto con el Kremlin es considerada -desde 1990- Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
 
Las mayores atracciones de la plaza son el monumento a Minin y a Pozharsky, además del mausoleo de Lenin, erigido en 1930, donde se puede ver al gran líder embalsamado y dentro de su cofre de cristal.

 
En la muralla están sepultadas grandes personajes de la época soviética como Stalin, el astronauta Yuri Gagarin, y varios jefes militares.
 
Coronando la vista de la plaza está la catedral de San Basilio, también llamada "la catedral del Manto de la Virgen sobre el Foso". Este edificio icónico ruso fue construido a mediados del siglo XVI por orden del zar Iván el Terrible para conmemorar la conquista del Kanato de Kazán, y tardó 6 años en completarse. La catedral está compuesta por nueve capillas independientes y salta a la vista por sus coloridas cúpulas en forma de bulbos. Los turistas pueden recorrerla por dentro y hasta asistir a los oficios religiosos que se celebran allí todos los días.
 
Pero Moscú no son todos monumentos, también se pueden visitar lugares interesantes que remiten al pasado reciente de esta nación. Para los fanáticos de las historias de misterio, se puede visitar "Bunker 42", un antiguo refugio nuclear que se encuentra en las profundidades de Moscú, a 65 metros bajo tierra, desde la guerra fría. Pero lo peculiar es que, hoy en día, allí funciona un complejo con restaurantes, bares, karaoke, sala de reuniones y un museo, todo a prueba de radiación.
 
El Búnker 42 tiene 7.000 metros cuadrados y tiene una parte dedicada a la historia de esta obra de ingeniería. Se puede acceder a un tour por el área, inalterada, que habitaban los 2.500 operarios ocupados de mantener en funcionamiento las salas de comunicaciones y los servicios de inteligencia.
 
Para no perderse nada de lo más típico de la cultura rusa, hay que hacer una visita al teatro Bolshoi. El gran edificio del teatro nacional y la atmósfera que allí se vive, cautivan hasta a las personas que no son amantes del ballet.
 
Por otro lado, ninguna visita a Rusia está completa sin el vodka, y es casi obligatorio ir al museo que recorre la historia de esta icónica bebida. El museo repasa la historia del vodka, su manera de crearlo y recuerda la época en la que los rusos lo usaban como moneda. Sin duda, un rincón curioso que no debe perderse.